viernes, 5 de agosto de 2011

Wikimania 2011

Por estos días, se está desarrollando en Israel la conferencia anual del movimiento mundial Wikimedia: Wikimania 2011. Más de 1000 representantes de 55 países arribaron a la ciudad de Haifa –tercera en población, puerto principal de Israel y polo tecnológico regional– con el único objetivo de crear un mundo en el que cada ser humano pueda aportar libremente su conocimiento. Cada año el evento rota su sede y, esta vez, la ciudad israelí dejó atrás las postulaciones de Montreal, Toronto y Nueva York.

A la conferencia asistieron, entre otros, Yona Yahav, alcalde de la ciudad de Haifa, y Jimmy Wales, fundador de Wikipedia. La enciclopedia ya alcanzó las 18 millones de entradas en 270 idiomas y sus lectores ascienden a los 400 millones mensuales, 1.4 de los cuales proceden de Israel.

jueves, 4 de agosto de 2011

Franceses, los más deprimidos del mundo

EL UNIVERSAL

Un reporte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) revela que los franceses son las personas más propensas a sufrir de "graves episodios depresivos" en algún momento de sus vidas.
El estudio, que fue elaborado por investigadores de la Universidad Estatal de Nueva York como parte de una iniciativa de salud mental de la OMS, se publicó hace unos días en el American Journal BMC Medicine.
Unas 90 mil personas en 18 países con índices de riqueza altos y bajos fueron evaluadas en lo correspondiente a su salud mental como parte del trabajo.
Entre los resultados más destacados se encontró que aquellos habitantes de países de ingresos bajos tenían menos probabilidades de sufrir depresiones durante sus vidas que aquellos de naciones con altos ingresos.
Los países que encabezaron la lista fueron Francia, con 21%; Estados Unidos, 19.2%; Brasil, 18.4%; Holanda, 17.9%; y Nueva Zelanda, con 17.8%. Le siguieron Ucrania, con 14.6%; Bélgica, 14.1%; Colombia, 13.3%; Líbano; 10.9%; y España; con 10.6%.
México aparece en la posición número 16 del ranking, apenas por debajo de la India y por encina de los países del sótano, Japón y China.

Robo y ataque con cuchillo

Es importante no perder de vista el observar las manos del atacante, esto nos permitirá tomar una mejor decisión de la acción a tomar.

Ve el video

miércoles, 3 de agosto de 2011

Dormir de más aumenta el riesgo de infarto

Infobae – mar, 2 ago 2011

El trabajo fue realizado por la Escuela de Medicina de la Universidad West Virginia, y publicado en la revista especializada Sleep. Encuestó a más de 30 mil norteamericanos escogidos al azar para analizar la relación que se establecía entre sus hábitos de descanso y la salud cardiovascular. Y constataron que si bien es cierto que dormir menos de cinco horas atenta contra el organismo, quedarse en la cama por mucho más tiempo también lo hace.

"Mientras que dormir cinco horas o menos presenta un riesgo dos veces mayor de desarrollar problemas cardiovasculares en comparación con los que duermen las horas recomendadas -alrededor de las siete-, también se observa que dormir nueve o más horas hace que aumente en 1,57 veces este riesgo", señalaron los autores.

Los especialistas fueron más allá, y agregaron que el factor "sueño" es tan peligroso para la salud como la obesidad o la hipertensión.

"Cuando se duerme demasiado suele ser indicador de que existe ya una enfermedad. En el caso de los problemas cardiovasculares, suelen tener un efecto bidireccional. Es decir, una enfermedad conocida es la apnea del sueño que puede producir hipertensión u obesidad, entre otros factores, que también son claves para desarrollar problemas cardiovasculares. Pero, además, muchas de las personas que sufren estas enfermedades pueden tener apnea del sueño. En definitiva, es un círculo vicioso", explicó José Luis Zamorano, miembro de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y director del Instituto Cardiovascular del Hospital Clínico San Carlos de Madrid al portal El Mundo.

Del mismo modo se expresó Lorenzo Silva, cardiólogo de la Unidad Coronaria del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Madrid. Para él, lo importante de detectar que una persona duerme demasiado "es que funciona como un buen marcador de que hay algo que no funciona bien, por lo que se puede encontrar más población en riesgo".

No obstante, opinó que es más grave dormir poco, ya que "puede llevar a desarrollar cardiopatías, ya que esta práctica altera hormonas como el cortisol, que muchos especialistas llaman apropiadamente 'la hormona del estrés'. Ésta cambia los ritmos cardiacos generando glucemia, más lípidos y un aumento del síndrome metabólico".

"Todo ello hace que una persona tenga un perfil claro cardiopático, desde enfermedades coronarias, pasando por las cerebrovasculares y, de no poner remedio, se puede hablar hasta de muerte", alertó Silva.

"Si verdaderamente no te puedes levantar de la cama, es que puede haber un problema serio", concordaron los especialistas españoles.

viernes, 29 de julio de 2011

Qué ocurre cuando le das un dólar a un mono

Por Miguel Artime

Monos capuchinos/Bobjgalindo/Wikimedia Commons

Monos capuchinos/Bobjgalindo/Wikimedia Commons

En 2005, un artículo titulado Monkey Business y publicado en el New York Times por Stephen J. Dubner y Steven D. Levitt me hizo comprender a todos aquellos que sostienen que el dinero es la causa de todos los males. Veamos por qué.

El artículo en cuestión trataba sobre el trabajo científico que cierto investigador realizaba con monos capuchinos. Estos primates del nuevo mundo, del tamaño de un bebé, no destacan por su inteligencia; sus dos grandes pasiones en la vida son: comer y el sexo.

La originalidad del trabajo, realizado por este estadounidense hijo de emigrantes chinos y llamado Keith Chen, venía del hecho de que no era biólogo, sino economista. Nuestro protagonista, graduado en Stanford, consiguió la colaboración de una psicóloga de Yale llamada Laurie Santos, y fue en esta última universidad donde ambos se encargaron de enseñar a los capuchinos, con grandes dosis de paciencia, el concepto del dinero.

Como él mismo sostenía: "la idea esencial era darle un dólar a un mono y ver qué hacía". Chen entregaba pequeñas piezas redondas a los monos; después, les mostraban bandejas con hasta 12 elementos (uvas, galletas o malvaviscos) que podían canjear por sus monedas. Pronto los gustos de cada mono quedaron claros.

Más tarde, Chen introdujo el concepto de reducción de precio. Cuando por ejemplo, hacían caer el precio de la gelatina (les daban dos por una sola moneda) los monos compraban menos uvas y destinaban racionalmente más dinero a la gelatina.Poco después Chen les enseñó un par de juegos 'tragaperras'. En uno de ellos, primero le daban al capuchino una uva y luego una moneda que, dependiendo de si caía de cara o cruz, podía hacerles ganar una uva extra. En el segundo de los juegos, al mono comenzaba poseyendo ya la uva extra, que dependiendo del lanzamiento de la moneda podía perder o finalmente comer.

Pese a que el juego es intrínsecamente igual en ambas variedades, los monos demostraron cierta irracionalidad prefiriendo el juego en el comenzaban con las dos uvas a la vista. Para sorpresa de Chen, cuando el experimento se llevó a cabo con humanos, las preferencias irracionales del Homo sapiens resultaron idénticas en casi la misma proporción que las de los capuchinos.

Pero, ¿entendían los monos realmente el concepto de dinero? Para descubrirlo Chen se propuso aprovecharse de su apetito sin fondo. Cuando en un experimento se les dio a los monos pepino cortado en rodajas (hasta ese momento se les daba en cubos) un capuchino intentó hacer pasar su rodaja por una moneda para comprar algo más dulce. ¿El primer mono falsificador? Todo parecía indicar que en efecto los capuchinos conocían el poder del dinero, aunque al parecer desconocían el concepto del ahorro ya que en toda ocasión canjeaban sus monedas de forma inmediata por comida.

Un día Santos descubrió que en ciertos experimentos, los monos hurtaban algunas monedas. Los siete monos participantes compartían un hábitat principal de 21 m3. De tanto en tanto se sacaba a uno de ellos a un reducido hábitat secundario donde se experimentaba con ellos. En una ocasión el mono que se encontraba en el hábitat de experimentos se hizo con una bandeja completa de frutas, la cual lanzó por la ventanita hacia el habitáculo común. Tras eso se fugó siguiendo a la bandeja, como si fuera consciente de que estaba haciendo algo prohibido. En la misma acción, el mono había perpetrado una especie de fuga de la cárcel y atraco al banco.

Durante el revuelo que se originó en el habitáculo principal con la llegada de la bandeja, Chen contempló algo con el rabillo del ojo que le dejó atónito. Recordemos que, el rasgo más definitorio de un capuchino es su insaciable apetito. Sin embargo en un rincón de la jaula el economista vio como una mona aceptaba una moneda de un congénere macho a cambio de un poco de sexo. Tras concluir el acto la hembra canjeó su moneda por una uva. Chen había sido testigo del primer acto de prostitución capuchina de la historia.

Si hay algo cierto es que cuanto más estudiamos a los animales, más se empeñan en recordarnos a cierta especie racional que compra más cuando baja el precio, responde de forma irracional al juego, se olvida de ahorrar, roba cuando puede, y gasta su dinero en comida y, ocasionalmente, en sexo. Seguro que sabéis de qué especie estoy hablando ;-)

Leído en New York Times

miércoles, 27 de julio de 2011

martes, 26 de julio de 2011

Dismorfia muscular

 

Vigorexia, también conocido como dismorfia muscular, es un trastorno de la conducta alimentaria que versa sobre una percepción del cuerpo errónea lo que produce una constante obsesión por él mismo.

Una persona que sufre vigorexia, cuando se mira frente al espejo, ve una persona con una tonicidad muscular débil y blandengue, alguien poco atractivo a pesar de que su cuerpo puede estar, perfectamente, bien tonificado.

Ante esta visión distorsionada, toman la decisión de hacer cada vez más ejercicio, exponiendo a sus cuerpos a innumerables horas de gimnasio, pesas… obteniendo un cuerpo desproporcionado, están excesivamente musculados para su talla y contextura física.

Además, muchos de ellos se someten a dietas con altos contenidos en proteínas y carbohidratos, eliminando de manera sistemática las grasas que pudiera ingerir. Con demasiada frecuencia, es fácil encontrar a una persona que sufre vigorexia consumiendo anabolizantes y, o sustancias androgénicas.

Estadísticamente, son los hombres los que padecen con mayor probabilidad vigorexia.

Los resultados son una obsesión constante por conseguir un cuerpo musculado, llegando a ser adictos al ejercicio y por tanto, gimnasios. Parece demasiado fácil realizar comparaciones detalladas con el resto de compañeros de entrenamiento, pero siempre evaluándose como inferior al resto, dada su distorsión.

En muchas ocasiones, para poder lograr hallar más tiempo para realizar ejercicio, muchos abandonan gradualmente sus actividades cotidianas, tanto familiares como sociales, teniendo como única red social la del gimnasio.

La primera solución para este tipo de problema sería eliminar el culto al cuerpo en la que está basada la moralidad de esta sociedad.